Finales de los 80. Campos de alcachofas. Desayunos, almuerzos, comidas, meriendas, cenas. Y vuelta a empezar. Horas y horas. Felicidad. Conversaciones y conversaciones. Clientes como familia. En el restaurante como en casa. Y más campos de alcachofas.



Recordamos con nostalgia el mantel de cuadros. Los tiempos cambian. Misma filosofía: somos lo que comemos. Cocinamos con amor, mucho amor. Sin perder nuestros orígenes. Cocina honesta con productos de temporada. Calidad y proximidad.